Maribel Hernández: “La vida de la mujer freelance es dura y precaria”

Maribel Hernández, periodista especializada en comunicación para la paz y derechos humanos, cuenta historias para dar voz a quienes no la tienen. Para ella, el periodismo no es más que “una manera de estar en el mundo, la pasión de buscar historias y el sobresalto de encontrarlas”. Entre sus textos galardonados, cabe destacar el Premio de Periodismo en Positivo 2015 por “Desafío al machismo sobre las olas en Irán”.

Pregunta: ¿Hay hueco para el periodismo de paz en los grandes medios en los tiempos de inmediatez?

Respuesta: No son los mejores tiempos, pero siempre hay hueco. No es la tónica general o no es fácil encontrarlo porque son ejemplos que están más escondidos, sin la relevancia que pueden tener otras informaciones. Xavier Miró, teórico de la Universidad Autónoma de Barcelona, lo llama las grietas que pueden ser personas o periodistas y con su trabajo cuentan historias desde esta perspectiva. En algunos trabajos que él publica hay muchísimos nombres o grietas que son espacios o secciones que, por suerte, han ido naciendo también en grandes medios como Planeta Futuro en El País, Desalambre en el diario.es o medios en sí como podría ser Pikara.

P: Pero, parece que haya que buscar esas grietas porque si nos vamos a lo más vendible no encontramos esta perspectiva.

R: Claro, por eso lo llaman grietas porque dentro del discurso general hay que estirar mucho para encontrarlo. El modelo periodístico general que tenemos es un reflejo de nuestras sociedades patriarcales y por eso, tenemos un periodismo tan masculino y en el que prima tanto la violencia. Cuesta encontrar a voces e historias de mujeres y cuando las encontramos están escritas sin una perspectiva de género o enfoque de paz.

P: Las mujeres periodistas han sido muchas veces silenciadas y nos faltan referentes femeninos, ¿qué opina al respecto?

R: Llegamos a las redacciones y nos dejamos arrastrar por la propia dinámica o rutina, absorbemos una manera de funcionar que no nos planteamos de forma crítica. Al final terminamos reproduciendo los esquemas que hacen que las cosas sean como son. Nos faltan referentes femeninos, aunque me gusta ser optimista porque los hay. Tenemos la tarea, los que somos conscientes de ello, de visibilizar eso vacíos o silencios.

P: Debido a tu experiencia y a tu pasión por buscar historias y compartirlas con el resto del mundo. ¿Qué relato o testimonio le ha marcado más?

R: Me cuesta decidirme por una porque cada historia es como un pequeño hijo/a. Hay historias que me han tocado mucho por las circunstancias posteriores. Hace más de dos años que entrevisté a Berta Cáceres, todavía no era tan conocida, y meses después fue asesinada. Me dejó muy tocada porque era la primera vez que me pasaba algo así con una persona con la que había trabajado. También, le tengo mucho cariño a las historias de las mujeres pioneras, de las mujeres “rebeldes” que se atreven a hacer cosas que en sus países no están bien vistas o que no son “cosas de mujeres”. En este sentido, aprecio varias historias: el grupo de fútbol de chicas tibetanas en el exilio; la vida de las surferas iraníes; y el relato de una chica iraní que un buen día decidió montar en bicicleta que provocó una pequeña revolución.

P: Usted desarrolla un periodismo con una clara perspectiva de género. ¿Cree que ese activismo dentro de la profesión es posible o cree en el discurso que nos venden en la universidad que no debe mojarse

R: Contar historias es una forma de hacer activismo por los derechos humanos siempre y cuando seamos rigurosos. Creo en el rigor y no en la objetividad porque somos seres subjetivos. La objetividad es uno de esos tótems de los principios periodísticos (crítica, razón y argumento) que tenemos que cambiar. Hemos heredado una tradición que nace en un contexto social y económico donde no podemos cuestionar las supremacías de las élites. Ramón Lobo decía que no podemos obviar otras historias que también tienen importancia. En mi caso, tengo una sensibilidad que hace que me atraigan unos determinados temas y no otros, y eso es subjetivo.

P: ¿Cree que el deporte puede ser el motor de un cambio social para las mujeres en países como Irán?

R: En todas partes el deporte es una herramienta de empoderamiento y de cambio social. Vivimos en una sociedad patriarcal que hace que interioricemos una serie de valores. Fíjate nuestros medios cómo nos cuentan el deporte: desde qué perspectiva, quiénes son los protagonistas, cuál es el enfoque, por qué no se cuentan otras historias, por qué no se le da valor al deporte desde otro punto de vista.

P: Dada su larga trayectoria profesional, ¿podría explicar cómo se afronta la realidad periodística y la solución de conflictos en otros países?

R: El único país que conozco más es Colombia. Ha habido un cambio de enfoque, un click, en los años 90 era muy difícil encontrar historias sobre el conflicto que fueran más allá de la violencia directa. Ahora, durante los últimos dos o tres años hay un interés en el país y en los medios colombianos por darle visibilidad a las violencias estructurales e historias de paz. También me pregunto si sólo se visibiliza lo que interesa en el mercado.

P: Parece que el tema del feminismo se ha puesto de moda…

R: El feminismo está de moda y es el auge de estos textos. Por un lado, es bueno visibilizarlo, ayuda a no bajar la alerta y estar siempre en guardia, vigilando para que al final no acabemos absorbidas. Por otro lado, no se debe tratar el feminismo como  objeto para sacar dinero.

P: ¿Cómo consigue fuentes tan concretas en otros países? Por ejemplo, el caso de los dos hermanos afganos que crearon un dispositivo dron antiminas en Holanda.

R: Con mucha constancia y leyendo mucha de información. Extraigo la información de medios de información internacionales y nacionales, organizaciones, a través de las redes sociales… Encontré la historia de los dos hermanos afganos, gracias a una compañera del diario en Madrid que me envió un correo de la nota de prensa de una agencia hablando de ellos. Los busqué y empecé mi labor de investigación casi detectivesca a través de email, Facebook y Twitter para encontrar a la gente con la que quería hablar. A veces sale bien y otras veces no llegas a las personas. En este caso, pude contactar con ellos través de la plataforma de crowfounding que tenían para financiar el proyecto.

P: ¿Normalmente las entrevistas las hace por Skype o se traslada al terreno?

R: El periodismo freelance es muy bonito y lo amamos pero es precario. Ojalá pudiese desplazarme y viajar o tener un medio detrás que me enviara a los sitios. Por eso, las entrevistas las hago mediante Skype o por teléfono con las barreras que supone y los dilemas que provoca. Preferiría tomarme el café con una persona cara a cara que pantalla a pantalla. No puedes describir, te pierdes mucho y esto es una asignatura que tengo pendiente. Por ejemplo, hace unos años vino a Barcelona el Peace Boat, el barco de la paz japonés en el que viajan hibakushas, es decir, supervivientes de la bomba atómica. Es un crucero por todo el mundo donde se promueven actividades antinucleares y pacifistas. Me enteré de que hacía parada en Barcelona y me fui hasta allí a entrevistar a un hibakusha en persona.

P: Hay que buscar esas oportunidades que a veces se dan, ¿no?

R: Buscar la oportunidad y pagártela que no es fácil porque hacer este tipo de periodismo no es barato. Por el reportaje de los hibakushas no gané nada porque lo que me pagaron me lo gasté en el desplazamiento. Cómo voy a vivir de esto. La vida del freelance es dura. Si a dia de hoy no tuviese una pareja con una situación laboral estable, yo no podría hacer lo que estoy haciendo. Es muy triste que el trabajo no nos permita ser independientes dignamente. Existe un sesgo de clases muy grande porque hay gente muy valiosa que por no poder permitírselo  tiene que renunciar o buscar otras salidas. Luego hay otra gente que no es tan valiosa pero tiene la oportunidad de irse a cualquier sitio, pagarse un máster o vivir ganando muy poquito. Esta reflexión la hago desde el amor total a contar historias, al periodismo, desde la propia terquedad de sentir que esto es lo que quiero hacer y no me imagino haciendo otra cosa.

Noelia Gonzálvez Sempere on BloggerNoelia Gonzálvez Sempere on Email
Noelia Gonzálvez Sempere
Estudiante de Periodismo en la Universidad Miguel Hernández de Elche. Gestión de las redes sociales Facebook e Instagram de My Taxi y mantenimiento del blog https://www.iparis.es/.
Sandra Montes Palomares
Estudiante de Periodismo en la Universidad Miguel Hernández de Elche. Redactora de Reporteros en el Campus y colaboradora del programa REC Radio.

Noelia Gonzálvez Sempere

Estudiante de Periodismo en la Universidad Miguel Hernández de Elche. Gestión de las redes sociales Facebook e Instagram de My Taxi y mantenimiento del blog https://www.iparis.es/.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *